![]() HARVEST Celtic Connections, Glasgow Royal Concert Hall, 14/01/04 Ígor Medio La presente edición del prestigioso festival Celtic Connections se inauguró el pasado miércoles 14 de enero en el Royal Concert Hall de Glasgow con el concierto HARVEST (cosecha). El espectáculo, un proyecto del músico escocés Donald Shaw (conocido por su trabajo con el grupo Capercaille) fue bautizado así en referencia a la brillante generación de músicos jóvenes escoceses que van apareciendo ininterrumpidamente desde hace una década por todas partes de Escocia, y alcanzando una calidad sin precedentes gracias a iniciativas como el movimiento Fèisan de las Highlands y las escuelas de música sitas en Edimburgo y Glasgow. De esta Œcosecha¹ de jóvenes virtuosos se hizo una selección de 77 chicos y chicas de edades entre 13 y 21 años, uniendo una auténtica orquesta compuesta por secciones de violines, cellos, acordeones, small pipes, whistles, flautas, guitarras, bouzouki, saxo, piano, voces y una banda de gaitas escocesa al completo. Dirigida con mano maestra por Donald Shaw, éste incorporó además un reparto estelar de músicos de las naciones celtas europeas (Escocia, Breizh, Eire, Galicia, Asturies) con el ánimo de unir la amplia escena folk europea con la próxima generación de músicos escoceses. Escocia estaba bien representada: además de Donald Shaw, siempre ocupado entre la dirección de tal banda y su propia interpretación al acordeón, piano y teclados, estaban presentes otros Capercailles como Karen Matheson (voz), Charlie McKerron (violín) y Ewen Vernal (contrabajo), que junto con James MacIntosh (batería y percusión) puso la solidez y seguridad necesarias para construír las bases rítmicas de semejante 'dinosaurio' musical. La base rítmica la completaron Jim Sutherland (percusión) de Escocia, Soïg Siberil (guitarra) y Gilles le Bigot (guitarra) de Breizh, Guillermo Fernández (guitarra) de Galicia y Ígor Medio (bouzouki) de Asturies. Como solistas estaban Aidan O¹Rourke (violín) de Escocia, Michael McGoldrick (flauta y uilleann pipes) de Inglaterra/Eire, Jean-Michel Veillon (flauta) de Breizh, Gerry O'Connor (banjo) de Eire, Xose M. Budiño (gaita galega) de Galicia y Jose M. Tejedor (gaita asturiana y low whistle) de Asturies. En el apartado vocal, a los jóvenes cantantes escoceses se unieron Denez Prigent de Breizh, Karan Casey de Eire, Guadi Galego de Galicia y el cantante asturiano Chus Pedro.
En algo menos de tres horas, el público de Glasgow pudo disfrutar de un repertorio de folk d'una variedad y calidad como pocas veces da en juntase en un escenario. Las piezas instrumentales fueron muy variadas: muchas de ellas compuestas por Shaw y otros solistas como McGoldrick, Budiño o Tejedor; otras tradicionales del folklore de los países convocados, y todas incluídas en sets preparados pa la ocasión por los músicos en dos días completos de ensayos previos. El concierto empezó con una canción a capella de la más pequeña del grupo, la niña escocesa Emma MacInnes, seguida de una sólida versión de una Gavotte bretona con la que se presentó toda la banda. Ésta pieza dejó claro la soltura y la calidad que atesoraba la sección joven de la orquesta, que no haría más que mejorar en cada tramo del concierto. Temas como el set Famous Last Words (composición de Shaw sobre ritmos irregulares), los reels a medio tiempo de Tiree Girls, las jigas de Aurora, Setestrelo (bella canción compuesta por Galego/Fernández para su grupo Berrogüeto) o el poderosísimo E Garnison de Prigent marcaron la diferencia. El repertorio asturiano estuvo representado, a nivel instrumental, por la aclamada Muñeres d'Avilés y Etna de Tejedor, y las canciones tradicionales asturianas del último disco de Chus Pedro, Baxé al camín de La Pola y Verdiciu, arreglo éste último que entusiasmó al público del Concert Hall. Varios solos de J. M. Veillon, Karan Casey o Denez Prigent dejaron bien sentada la calidad individual de los músicos allí presentes y terminaron de impresionar al público.
Como último bis, los músicos improvisaron un set combinado con entradas y salidas de instrumentos diferentes: comienzo con un reel clásico escocés, solo de flautas, solo de violines, solo de banjos (Gerry O'Connor y una chica de no más de 17 años se marcaron un mano a mano digno de Dueling Banjos que dejó sin habla hasta a los músicos que los rodeaban), un vertiginoso set astur-gallego (Saltón central unido a Aires de Pontevedra, interpretado por los músicos asturianos y gallegos a dos gaitas, bouzouki y guitarra), y vuelta al reel escocés para rematar con toda la banda. Harvest fue un acontecimiento extraordinario, por su calidad pero principalmente por su exclusividad. Nunca, que tengamos constancia, se hizo nada de este estilo y proporción en concierto de música folk. Donald Shaw asumió un riesgo superlativo -y aquí radica la grandeza del reto- organizando un espectáculo de ciento cincuenta minutos con un repertorio inédito en su práctica totalidad, protagonizado por músicos jóvenes e inexpertos procedentes de escuelas diferentes, con la presión añadida de actuar en la apertura del festival más importante, sobre el escenario más imponente, y rodeados por músicos que son su auténtico referente musical. Había no pocas dudas acerca del resultado; afortunadamente para Shaw -y para la música folk en general- la jugada le salió redonda. Harvest fue un completo éxito, y algo a tener en cuenta de cara a posibles iniciativas semejantes en el folk internacional en general y asturiano en particular. Después de superar con creces su prueba de fuego, la nueva generación de músicos escoceses ya está aquí. Y vienen para quedarse.
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